Me lo dijo Pérez, que estuvo en Mallorca (y III)

28 04 2007
Día +131. Kilómetros = 7.170

Mi tercer día en la isla, segundo día de ruta, fue un tanto raro. No tenía ganas de madrugar como en el día anterior por lo que me lo tomé con mucha calma. Casi no me acuerdo a qué hora me levanté pero fue pasada la hora de desayuno gratis en el hotel, por lo cual me tuve que buscar una cafetería a mi gusto para zamparme un bollo con el café.


Tras esto, me dirigí a la moto. La pobre estaba solita, no tenía a sus primas bávaras (la de los teutones, sendas 1.200, una GS y la otra más touring).


Tras los preparativos, cepo, casco, guantes, etc… le doy al contacto, todo bien, se enciende el pilotito, el cuentarevoluciones gira, pero…. no arranca!!! Dios ¿qué pasa aquí? Como loco me bajo de la moto y miro por todos lados qué es lo que pasa. Me da por mirar si tengo el conector de debajo del embrague suelto: NADA, me da por mirar mil cosas menos el famoso botoncito rojo de la derecha del manillar. Sí, ese botoncito rojo al que no prestamos mucha atención porque te dijeron en el concesionario que solo es el botón de parada de emergencia, ese mismo.


Tenía dos bolitas más junto a mis amígdalas y el estómago cual tambor de Carlinhos Brown…. cruzando los dedos coloco la tecla en su sitio, aprieto embrague y le doy al arranque… Brrrrrrmmmm,. Jolines, ya soy un año más viejo… Cualquier idiota seguro que se subió a la moto y tocó lo que no debía, se podía haber metido los dedos en el…


Bueno, solucionado, engrano primera y me piro de aquí por unas horas. Mi principal objetivo esta vez era dirigirme a Cala Santanyí. Me encantó cuando la vi por primera vez hace cuatro años. Esta vez la iba a catar mejor pero, qué sorpresa más desagradable me iba a llevar.


No sé porqué pero últimamente las Islas Baleares se están dando a conocer por montones de escándalos de corrupción urbanística. No me extraña… Hace cuatro años Cala Santanyí era un lugar paridisíaco para mí. Había un montón de chalets, vale, pero estaban alejados más o menos de la costa en sí. Cuatro años más tarde todo esto ha cambiado… La cala parecía más bien las casas colgantes de Cuenca. Hoteles, apartamentos, casas, construcciones… Hasta una cafetería a pie de playa!!!


Nada, que me voy a tomar un café con leche y un botellín de agua (como es mi costumbre)…. casi seis euros (¿me habrán visto cara de guiri?, extraño sí que parezco, voy de negro en un sitio donde la gente casi está en pelota picada).


Pues bueno, es hora de irse pero… ¿a dónde? Pues qué se yo … a Inca que está en el centro de la isla… Dios, cuánto coche… vamos a coger la autopista. Pues nada, me planto en el pueblo en nada, no tiene gracia… Uys, si veo una señal que me indica Lluc ¿eso no estaba en mi ruta de ayer a Soller? Pues para allá.


Mi madre, qué curvas más cerradas, qué cuestas… cuantos ciclistas… raro raro. Tardo en llegar arriba y más tarde al merendero que hay poco antes e la Iglesia, catedral, ermita, o lo que halla en Lluc y no veo nada que me interese. Lo peor es que se me está haciendo tarde y tengo ganas de comer. Solo me quedan cacahuetes que no dí a las cabras de Formentor. Yo quiero comer bien ¿qué hago? Pues me largo. Craso error amigo mío. En el cruce que hay LlucPollençaSoller hay un coche de la Guardia Civil montando un pitote (caravana) bastante gordo ¿qué pasará? ¿un accidente? Nooooooo el Cinturón Ciclista a Mallorca…. “la cagamos Luis” ¿eso fue lo que le dijo Carlos Sáinz a Luis Moya cuando se comieron un árbol en el RACC de Inglaterra hace un porrón de años no?, sí my friend


Pues nada, cual guiri cualquiera, me bajo de la moto, me quito el casco y empiezo a sacar fotos de los txirrindularis (ciclistas en euskera) que bajan a toda leche dirección Pollença. Uno de ellos se sale de lo negro, sic, y se va barranquillo abajo, unos cinco metros de desnivel. Este se ha matado, me pienso, pues no, se le ve al tío (seguro que alemán) jurando en lo más sagrado mientras sube la bicicleta a hombros…


Llega el furgón de cola, bueno, mejor dicho la moto de un benemérito en moto con una bandera verde la cual indica que ya no hay más ciclistas. Pako se larga de aquí, cual veloz motorista, me pongo el caso, arranco y adiós muy buenas, que he perdido un tiempo precioso. Nada, me da que me tengo que ir hacia otro Burger, los restaurantes están repletos de cangrejos alemanes, británicos y holandeses… Burger King prepara los fogones que quiero un menú Big King XXL sin cebolla con patatas fritas y Coca Cola gigante (jejeje, me conozco el nombrecito de memoria, suele ser mi cena cuando tengo que currar los fines de semana como hoy).


Tras la comida-merienda. Volví a quedar con mi amigo Gachon para cenar (en su casa), buenos alimentos de un restaurante gaditano que estaba a unos metros. De rechupete todo… Me tenía que ir pronto ya que al día siguiente debía madrugar para coger el ferry de vuelta. El embarque era a las 9,30, así que por lo menos debía levantarme a las 8 para asearme, desayunar, ver que el botón de parada de emergencia estaba en su sitio, esas cosas.

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